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Fusión espinal (Spinal Fusion)

La fusión espinal es un procedimiento quirúrgico que se usa para corregir problemas con los huesos pequeños de la columna vertebral (vértebras). En esencia, es un proceso de “soldadura.” La idea básica es soldar entre sí dos o más vertebras de manera que sanen y formen un único hueso sólido.” Esto se hace para eliminar el movimiento que produce dolor o para restaurar la estabilidad de la columna vertebral.

Por lo general, la cirugía de columna vertebral se recomienda solo cuando el médico puede identificar el origen del dolor. Para lograrlo, el médico puede usar pruebas por imágenes, como radiografías, tomografías computarizadas (TC) y exploraciones con imágenes por resonancia magnética (IRM).

La fusión espinal puede ayudar a aliviar los síntomas de muchos problemas de espalda, incluidos los siguientes:

  • enfermedad degenerativa de disco;
  • espondilolistesis;
  • estenosis espinal;
  • escoliosis;
  • vértebra fracturada;
  • infección;
  • hernia de disco;
  • tumor.

Conocer cómo funciona la columna vertebral lo ayudará a comprender mejor la fusión espinal. Conozca más acerca de la columna vertebral: Conceptos básicos de la columna (Spine Basics).

La fusión espinal se puede realizar en cualquier zona de la columna vertebral.

Descripción

La fusión espinal elimina el movimiento entre las vértebras. También impide el estiramiento de los nervios que rodean los ligamentos y los músculos. Es una opción cuando el dolor se presenta debido al movimiento, como aquel que ocurre en una parte de la columna vertebral que tiene artritis o que es inestable debido a una lesión, una enfermedad o el proceso de envejecimiento normal. La teoría indica que si la vértebra que produce dolor no se mueve, no se debería sentir ningún malestar.

Si tiene dolor de pierna o brazo además del dolor de espalda, el cirujano también puede realizar una descompresión (laminectomía). Este procedimiento implica quitar hueso y tejidos enfermos que ejercen presión sobre los nervios espinales.

La fusión eliminará parte de la flexibilidad espinal, pero la mayoría de las fusiones espinales solo incluyen pequeños segmentos de la columna vertebral y no limitan en gran medida el movimiento. La mayoría de los pacientes no advertirán una disminución del rango de movimiento. El cirujano hablará con usted acerca de si su procedimiento específico puede influir en la flexibilidad o el rango de movimiento de la columna vertebral.

Procedimiento

La fusión espinal lumbar y cervical se ha realizado durante décadas. Existen diversas técnicas que se pueden usar para fusionar la columna vertebral. También existen distintos “enfoques” que su cirujano puede adoptar para llegar hasta la columna vertebral.

El cirujano puede llegar hasta la columna vertebral desde la parte delantera. Esto se llama “enfoque anterior” y requiere de una incisión en el abdomen inferior para una fusión lumbar o en la parte frontal del cuello para una fusión cervical.

Un “enfoque posterior” se realiza por la espalda.

En un enfoque lateral, el cirujano llega hasta la columna vertebral desde el costado.

En un enfoque posterior de la cirugía lumbar, se hace una incisión en el medio de la espalda inferior, sobre la vértebra que se debe fusionar.

También se han desarrollado técnicas mínimamente invasivas. Estas permiten que las fusiones se realicen con incisiones más pequeñas.

El procedimiento adecuado para su caso dependerá de la naturaleza y la ubicación de la afección.

Injerto óseo

Todas las fusiones espinales usan algún tipo de material óseo, llamado “injerto óseo,” para ayudar a promover la fusión. En general, se colocan pequeñas piezas de hueso en el espacio entre las vértebras que se deben fusionar.

Principalmente, un injerto óseo se utiliza para estimular la sanación del hueso. Aumenta la producción del hueso y ayuda a que las vértebras sanen uniéndose entre sí en un solo hueso sólido. Las piezas sólidas, a veces más grandes, se usan para brindar soporte estructural inmediato a las vértebras.

En el pasado, un injerto óseo tomado de la pelvis del paciente era la única opción para aumentar el material necesario para fusionar las vértebras. Este tipo de injerto se llama “autoinjerto.” Tomar un injerto óseo implica una incisión adicional durante la operación. Prolonga la cirugía y puede causar más dolor después de la operación.

La mayoría de los autoinjertos se toman de una zona de la pelvis llamada “cresta ilíaca.”

Si le realizarán un procedimiento de descompresión, el cirujano puede tomar el hueso del sitio de la descompresión y usarlo como injerto. Este tipo de injerto se llama “autoinjerto local.” En esencia, se recicla el hueso; se lo mueve de donde comprime los nervios a la zona que el cirujano desea fusionar.  

Una alternativa a extraer un injerto óseo es el “aloinjerto,” que es hueso de cadáver. En general, un aloinjerto se adquiere a través de un banco de huesos.

La ilustración de una fusión lumbar posterolateral (FLP) muestra el material de injerto óseo colocado sobre las apófisis transversas de las vértebras. Se han colocado tornillos para brindar estabilidad a la columna vertebral mientras sana la fusión. 

Hoy en día, también se han desarrollado diversos materiales de injerto óseo artificial, que incluyen los siguientes:

  • Matrices óseas desmineralizadas (MOD). Se extrae calcio de huesos de cadáver para crear matrices óseas desmineralizadas. Sin este mineral, el hueso puede pasar a tener una consistencia similar a la masilla o al gel. Las matrices óseas desmineralizadas se combinan con los demás injertos y pueden contener proteínas que ayudan con la sanación del hueso.
  • Proteínas morfogenéticas óseas (PMO). Estas proteínas sintéticas muy poderosas que forman el hueso promueven la fusión sólida. Están aprobadas por la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. para su uso en la columna vertebral en determinadas circunstancias. Los autoinjertos tal vez no sean necesarios cuando se usa proteínas morfogenéticas óseas.
  • Hueso sintético. Los injertos óseos sintéticos están compuestos por materiales de calcio/fosfato y, a menudo, se los llama “cerámicas.” Tienen la forma y la consistencia similares a las del hueso de autoinjerto.

El cirujano hablará con usted acerca del tipo de material de injerto óseo que funcionará mejor para su afección y el procedimiento.

(Izquierda) Esta radiografía de la columna vertebral lumbar muestra el espacio de disco disminuido entre las vértebras. (Derecha) En una fusión intercorporal lumbar anterior (FILA), se ha insertado una jaula metálica para fusión intercorporal para restaurar la altura normal del espacio del disco. El injerto óseo está adentro de la jaula y no se puede observar en la radiografía.

Inmovilización

Después de la colocación del injerto óseo, las vértebras deben quedar pegadas entre sí para ayudar con el proceso de fusión. El cirujano le puede sugerir que use una órtesis.

En muchos casos, los cirujanos usan placas, tornillos y varillas para ayudar a mantener inmóvil la columna vertebral. Esto se llama “fijación interna” y puede aumentar la tasa de sanación exitosa. Gracias a la estabilidad agregada de la fijación interna, la mayoría de los pacientes pueden moverse poco tiempo después de la cirugía.

En esta radiografía de la fusión lumbar posterolateral (FLP), se han usado una varilla y tornillos para impedir el movimiento en los segmentos de la columna vertebral que se fusionan.

Complicaciones

Al igual que con cualquier cirugía, existen riesgos relacionados con la fusión espinal. El médico le informará cada uno de los riesgos antes del procedimiento y tomará las medidas específicas para ayudar a evitar las posibles complicaciones. Los riesgos y las complicaciones potenciales de la fusión espinal incluyen los siguientes:

  • Infección. Con regularidad, el paciente recibe antibióticos antes, durante y, a menudo, después de la cirugía para reducir el riesgo de infección.
  • Sangrado. Se espera que haya una determinada cantidad de sangrado pero, en general, no es significativo. Por lo general, no es necesario donar sangre antes de la fusión espinal.  
  • Dolor en el sitio del injerto. Un pequeño porcentaje de pacientes experimentará dolor persistente en el sitio del injerto óseo.
  • Síntomas recurrentes. Algunos pacientes pueden experimentar una reaparición de los síntomas originales. Existen diversas causas para esto. Si reaparecen los síntomas originales, infórmeselo al médico para que pueda determinar qué es lo que causa los síntomas.
  • Pseudoartrosis. Esta es una afección en la que no hay suficiente formación de hueso. Los pacientes que fuman tienen más probabilidades de padecer pseudoartrosis. Otras causas incluyen la diabetes y la vejez. Moverse demasiado rápido, antes de que el hueso pueda comenzar a fusionarse, puede dar como resultado la pseudoartrosis. Si ocurre esto, puede ser necesaria una segunda cirugía a fin de obtener una fusión sólida.
  • Daño en el nervio. Es posible que se lesionen los nervios o los vasos sanguíneos durante estas operaciones. Estas complicaciones son muy poco comunes.
  • Coágulos de sangre. Otra complicación poco común es la formación de coágulos de sangre en las piernas. Esto presenta un peligro significativo si se rompen y viajan hasta los pulmones.

Signos de advertencia

Es importante que siga con cuidado todas las instrucciones del médico con respecto a los signos de advertencia de coágulos de sangre e infección. Es muy probable que estas complicaciones ocurran durante las primeras semanas después de la cirugía.

Coágulos de sangre. Los signos de advertencia de un posible coágulo de sangre incluyen los siguientes:

  • inflamación en la pantorrilla, el tobillo o el pie;
  • sensibilidad o enrojecimiento, que se puede extender por arriba o por debajo de la rodilla;
  • dolor en la pantorrilla.

En ocasiones, el coágulo de sangre puede viajar a través del torrente sanguíneo y alojarse en los pulmones. Si ocurre esto, puede experimentar dolor repentino en el pecho y dificultad para respirar o toser. Si tiene algunos de estos síntomas, debe notificárselo al médico de inmediato. Si no puede comunicarse con su médico, pídale a otra persona que lo lleve a la sala de emergencias del hospital o llame al 911.

Infección. Muy rara vez se presenta una infección después de la cirugía de columna vertebral. Los signos de advertencia de infección incluyen los siguientes:

  • enrojecimiento, sensibilidad e inflamación alrededor de los bordes de la herida;
  • secreción de la herida;
  • dolor o sensibilidad;
  • escalofríos con temblores;
  • temperatura elevada, por lo general, sobre 101 °F (38 °C) si se toma con un termómetro oral.

Si ocurre cualquiera de estos síntomas, debe comunicarse con el médico o acudir de inmediato a la sala de emergencias más cercana.

Recuperación

Control del dolor

Después de la cirugía, sentirá un poco de dolor. Esta es una parte normal del proceso de sanación. El médico y los enfermeros trabajarán para disminuir el dolor, lo que lo puede ayudar a recuperarse más rápido de la cirugía.

A menudo, se recetan medicamentos para el alivio a corto plazo del dolor tras la cirugía. Muchos tipos de medicamentos están disponibles para ayudar a controlar el dolor, entre los que se incluyen, los opioides, los fármacos antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y los anestésicos locales. El médico puede usar una combinación de estos medicamentos para mejorar el alivio del dolor, así como para minimizar la necesidad de usar opioides.

Tenga en cuenta que aunque los opioides ayudan a aliviar el dolor después de la cirugía, son narcóticos y pueden ser adictivos. La dependencia y la sobredosis de opioides se han convertido en una problemática muy importante de la salud pública en los EE. UU. Es importante usar los opioides solo como lo indica el médico. Tan pronto como el dolor comience a mejorar, detenga la toma de opioides. Hable con el médico si el dolor no comienza a mejorar dentro de los pocos días después de la cirugía.

Rehabilitación

El proceso de fusión lleva tiempo. Pueden pasar varios meses antes de que el hueso esté sólido, aunque el nivel de comodidad, a menudo, mejorará mucho más rápido. Durante este período de sanación, la columna vertebral fusionada se debe mantener con la alineación adecuada. Le ensenarán cómo moverse adecuadamente, cambiar de posición, sentarse, ponerse de pie y caminar.

Los síntomas mejorarán gradualmente, así como su nivel de actividad. Justo después de la cirugía, el médico puede recomendarle solo actividad liviana, como caminar. A medida que recobre la fuerza, podrá aumentar lentamente el nivel de actividad. En general, la terapia física comienza de 6 semanas a 3 meses después de la cirugía. El cirujano hablará con usted acerca de si la terapia física es necesaria para su condición.

Llevar un estilo de vida saludable y seguir las instrucciones del médico aumentarán en gran medida las posibilidades de obtener resultados exitosos.

Investigación

La investigación reciente se ha enfocado en desarrollar nuevos materiales de injerto óseo que pueden actuar como sustitutos seguros y eficaces de los tejidos propios del paciente.

Además, los reemplazos totales de disco y otras técnicas de disminución del movimiento se han propuesto recientemente como alternativas a la fusión espinal, para el tratamiento de trastornos de la columna vertebral.

También se están desarrollando productos biológicos para ayudar a detener la degeneración del disco antes de que produzca la compresión del nervio.

Last Reviewed

mayo 2019

Contributed and/or Updated by

Daniel K. Park, MD, FAAOS

Peer-Reviewed by

Ramon L. Hernandez, MD, FAAOSStuart J. Fischer, MD, FAAOS

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